De lo poco (mucho pero poco) que conozco del Jazz, he creado una afinidad con Dizzy Gillespie ( sÃ, el de la foto) por ser uno de los primeros en dos frentes del género. El Bebop y el Cubop. Pese a que el Cubop ya habÃa aparecido en la época que Cortázar decide escribir Rayuela (o bueno, a penas estaba formulándose), para la época de la novela en sÃ, el Cubop no existÃa.
El Bebop sÃ. Aún asÃ, Cortazar decide más bien darle cabida a las figuras más anticuadas del género. Bix Beiderbecke, Bessie Smith, e inclusive, Louis Armstrong. Hasta este momento, el Jazz tiene un papel supremamente importante, es más, es la banda sonora de los capÃtulos 10-12.
Haciendo mover el hilo de la historia a un ritmo aleatorio y con swing.
El club de la serpiente, es decir, el grupo de amistades que rodea a Oliveira y a la Maga, escuchan Jazz, entre otras cosas. Pero a Oliveira se le presenta un inconveniente en el capÃtulo 12. Ossip Gregorovius, aquel misterioso individuo, el pseudo intelectual que hasta ahora se nos presenta como el individuo que más raÃces tiene en Europa, también. Gregorovius está enamorado de la Maga.
<<Ya está >>, pensó Oliveira, renunciando a seguir los juegos de Dizzy Gillespie sin red en el trapecio más alto, << ya está, tenÃa que ser. Anda loco por esa mujer, y se lo dice asÃ, con los diez dedos.
[...]
<<…Te voy a tener que romper la cara, Ossip Gregorovius, pobre amigo mÃo. Sin ganas, sin lástima, como eso que está soplando Dizzy, sin lástima, sin ganas, tan absolutamente sin ganas como eso que está soplando Dizzy>>.
- Un perfecto asco - dijo Oliveira -. Sacame esa porquerÃa del plato. Yo no vengo más al Club si aquà hay que escuchar a ese mono sabio.
Ossip toca un Jazz sin esperanzas. Con mucha intención de …uhm… hacerse el inocente con la Maga. Es claro que Cortazar, a través de Oliveira, atribuye a Dizzy una naturaleza plana, anti-jazz, anti swing. Es, en otras palabras, la amenaza.
De Wikipedia:
[Dizzy Gillespie was] essential in popularizing bebop, which was originally regarded as threatening and frightening music by many listeners raised on older styles of jazz.
[...]
With Charlie Parker, Gillespie jammed at famous jazz clubs like Minton’s Playhouse and Monroe’s Uptown House, where the first seeds of bebop were planted. Gillespie’s compositions like “Groovin’ High”, “Woody n’ You”, “Anthropology”, “Salt Peanuts“, and “A Night in Tunisia” sounded radically different, harmonically and rhythmically, than the Swing music popular at the time.
Ahi está, clarito como el agua. Irónico, es Ossip el que no me cae bien. El Jazz inspira una escena bastante emotiva en el capÃtulo siguiente, tengamos en cuenta la corneta erguida de Gillespie > :) .






