Lo dije anoche y lo seguiré diciendo; qué milagro que Cerati haya venido a Atlanta. Sobre todo porque es una gira internacional – Buenos Aires, Mexido DF, Monterrey, Madrid, Los Angeles, Nueva York, Londres, y también porque dejó de fichar citas con público en muchas ciudades, tal como Bogotá. Bueno, si nos guiamos por lo que dice la camiseta oficial de la gira que compré (me compraron).
El show
La última y primera vez que vi a Cerati fue en el 95 ó 96 cuando hacÃa parte de Soda. Tocaron en conjunto a los Aterciopelados y a Ilia Kuryaki and The Valderramas en Bogotá y ellos cerraban. Esa noche tocaron canciones de “Sueños Stereo” más que nada y la verdad, recuerdo muy poco porque se tardaron una hora y media en salir al escenario y ya estaba tan cansado que la energÃa se me escapó.
Nada que ver con el concierto de anoche, muy puntual a las 8:30 sonó el primer acorde, coincidencialmente, el de la primera canción del nuevo disco. Quizás ni tanto, pues las primeras cuatro canciones fueron las primeras cuatro canciones del disco. Sin duda, el show empezó con mucha energÃa – demasiada, la guitarra estaba muy fuerte, tanto que ocultaba la melodÃa y ni se percibÃan los cambios de acorde.
Para la quinta, tocó Dios Nos Libre, otra de las pesaditas y al cabo, apagó las luces. Fue como si se marcara un quiebre en la continuidad del show.
Se presentó “Qué tal Ataantaa!?” y luego dijo que iban a tocar una canción que escribió en el 84 cuando era integrante de otra banda, de la cual estaban presente el otro guitarrista y el de la baterÃa. O sea, que la nueva banda que acompaña Cerati es un reencauche de una de sus bandas principiantes.
Para esa altura ya tenÃa tres cervezas en cima, por ende no recuerdo el nombre, ni de la banda, ni de los tipos (tampoco es que se le entiendiera mucho al borrachÃn, que también tomaba de un vaso a sorbos).
Me conformo con citar la biografÃa de cerati.com:
En el año 79 en la Universidad de El Salvador cursando la carrera de Publicidad, Gustavo Cerati conoce a Héctor “Zeta” Bosio (futuro bajista del grupo Soda Stereo), junto a otro grupo de estudiantes con los cuales intercambiaban discos de The Police, XTC, Elvis Costello. Mientras estudiaba tocó en dos bandas: una de rock and roll y blues, y otra de fusión.
…
La grabación de “Ahà vamos” cuenta con la participación de grandes músicos que lo acompañaron ya en otras etapas de su trayectoria musical: Richard Coleman, Fernando Nalé, Leandro Fresco, Tweety González, Emmanuel Cauvet, Fernando Samalea, Pedro Moscuzza, Bolsa Gonzalez, Flavius Etcheto, Capri; y Loló Gasparini y Paula Zotalis en coros.
En la mezcla, se sumó el ingeniero Héctor Castillo, quien ha trabajado con artistas de la talla de Pete Townshend, David Bowie, Lou Reed y Suzanne Vega entre otros.
A partir de ese momento, la energÃa del show mermó progresivamente hasta que se apagaron las luces, se encendió la claraboya y cantó: “Las tazas sobreeeel manteell…” y todos coreando.
[video]http://www.youtube.com/watch?v=ZaGjiGEWeXk[/video]
Eso si, tendrán que disculpar la calidad, pero los gorilas del Roxy no me dejaron entrar mi Nikon D50 que porque “era una camara profesional y no está en la lista”. Eso se merece un paréntesis en inglés en caso de que los torpes del Roxy se topen con mi modestisimo blog.
To the PR People at the Roxy / Live Nation events: If the largest alternative newsweekly in the Southeast publishes two pieces on your show, you at least let the journo with his camera into the show. He DID buy his own ticket; no freebies, all he wanted was a chance to get some quality shots of Cerati. I wonder what they (Roxy fools, or Gustavo Cerati promoter fools) were trying to protect the artist from? See this picture below? Those aren’t lighters, those are cellphone cameras and digital cameras recording V - I - D - E - O. That’s right, the kind you can put in YOUTUBE! (See above).
En fin, el climax de la noche llegó cuando el artista pasó de un tema de sus anteriores trabajos como solista a “Prófugos”, canción de Soda. El público se percató del cambio al instante del primer acorde y cuando las luces apuntaron a la gente, todos, TODOS coreaban “No seas, tan crueel…”. Muy bueno.
De ahà en adelante se apagaron las luces una vez más, pero esta vez, como por 10 minutos. Quien no se hubiera percatado del tiempo, no se hubiera dado cuenta que ya habÃan pasado hora y 45 minutos desde que comenzó. Es decir, este era la salida en falso.
La energÃa era tal que la gente sin duda pensaba que Cerati iba a tocar dos horas más, por eso, cuando por fin terminó 15 minutos después, se prendieron las luces y todos se miraban como diciendo “y no hay otra?”.
Ahà quedó todo. Buen show, mucho rock, nada de las rolas melancólicas ni electrónicas (que a mi gusto, son buenas también).







