May 18, 2007 – 12:10 am
Ojalá yo tuviera mi propio ‘warrior’
Tengo que decirte algo. Te sabes esconder con tanta destreza, que hasta las fotografÃas que alguna vez me enviaste, dejan en incógnita tu rostro.
Quizás porque tuviste alguna afinidad al arte de capturar dichas imágenes en film; por eso jugueteabas con las sombras como jugueteabas con las mentiras que me alimentabas diariamente.
Lo interesante es que dentro de toda esa falsedad, escondÃas pistas que sabÃas (sabes?) que encontrarÃa. Pistas que al ser descubiertas, me implantarÃan una duda tenaz que no me dejará en paz nunca.
Recuerdo mucho la fotografÃa que me regalaste con aquel libro de julio – el que estoy leyendo constantemente – estabas a un costado del recuadro, una simple calle Americana a tus espaldas, tu pose de niña inocente, el pelo recaÃdo sobre tu rostro, una sonrisa a medias que se difuminaba por el cabello (y por supuesto, la sombra de tus ojos). Lo único concreto era el color de tu piel y tus zapatillas nike.
Mientras yo sigo por ahà flotando en el ciberespacio, tu te pierdes, o bueno, te tratas de perder. Pero recuerda siempre, por más de que sea bloqueado el acceso a los directorios de los servidores de esta serie de tubos que son los internets, siempre, siempre, quedará un rastro. Asà sea por comentarios retractados en blogs renombrados y borrados; o por la maravillosa cosa que es el cache de Google (y de los demás buscadores); o por la simple coincidencia de que tu warrior deja su huella también.


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